Bienvenides a GF Blog

“Guilt Free libre de culpa” nace como un proyecto con conciencia ecológica y voluntad de crear una comunidad transformadora.

“¿Y esto qué es?”, diréis.

 

Pues por 2 razones muy importantes y cada vez más preocupantes; creemos -sabemos- que la situación del planeta ha llegado a un punto insostenible y consideramos que a estas alturas todes debemos ser parte activa en la lucha por revertir esta situación. Para ello, la información es clave.
Tenemos que conocer las consecuencias de nuestros actos de consumo, las alternativas que están a nuestro alcance, dar pequeños pasitos para marcar una gran diferencia.

Por nuestra parte, en Guilt Free – además de ofrecer productos saludables y libres de plástico- aplicamos una política de transparencia total, para que nuestres consumidores tengan en cuenta la trazabilidad de lo que adquieren y entiendan el proceso y las ventajas de tomar determinadas decisiones de consumo.

Si bien en este blog vamos a manteneros al tanto de toda la información relevante en materia de sosteniblidad y lifestyle saludable, vamos a comenzar desarrollando un breve glosario de las palabras/conceptos más repetidos en los artículos que podéis encontrar sobre la materia, para que tengáis reunidas unas mínimas pinceladas a modo de “pack de bienvenida” para este viaje hacia un mundo más verde, más habitable y más justo.

Acuerdo de París: En diciembre de 2015, en el seno de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, surgió el Acuerdo de París, en el que se concretaban medidas y pactos para luchar contra el cambio climático a través de la reducción y mitigación de la emisión de los gases de efecto invernadero emitidos por los países firmantes (195, en la actualidad). En un principio, se contemplaba su puesta en marcha para el año 2020 (año en que finaliza la vigencia del protocolo de Kioto), por lo que este acuerdo ha sido la estrella de las discusiones en la última Cumbre del Clima COP25, que ha tenido lugar en Madrid recientemente.

Greta Thunberg: A estas alturas, poco queda por decir de ella: mujer, adolescente, asperger, sueca. Actualmente, la cara más visible del activismo medioambiental a nivel mundial. Con sus acciones decididas y un discurso poderoso cargado de verdad, Greta ha logrado que todas aquellas personas que temen las consecuencias terribles de la situación de emergencia climática en la que nos encontramos hayan tomado las calles a lo largo y ancho del planeta para demandar acciones reales al respecto. Y no pararán hasta que las haya.

Huella de carbono: Es un indicador ambiental. Un dato que se utiliza como referencia para medir las emisiones de gases de efecto invernadero que produce un ser humano en el transcurso de su vida. Cada une de nosotres generamos una huella de carbono a través de nuestras acciones: qué comemos, cómo nos desplazamos, cómo nos divertimos, cada una de las cosas que compramos… Es importante, por ello, entender los agentes implicados en nuestro consumo para poder tomar decisiones estratégicas para reducir nuestra huella de carbono o, al menos, compensarla.

Emergencia climática: El estado de emergencia climática es una declaración oficial por parte de instituciones y entidades y a instancia de grupos activistas del medioambiente. Esta declaración conlleva la aplicación de medidas para reducir la huella de carbono hasta su desaparición y funciona como medida de presión hacia los Gobiernos.

Plásticos: Una gran plaga que ha hecho enfermar nuestro planeta. Durante muchos años, hemos abusado de la producción y uso de plásticos por su tremenda versatilidad y su bajo coste de producción sin tener claras las consecuencias. Según datos de Greenpreace, en España solo se recicla el 30% de los residuos plásticos, generando una acumulación de residuos desmesurada.

Microplásticos: Una de las devastadoras consecuencias de nuestra fiebre plástica. Los microplásticos son pequeñas partículas que se desprenden de pedazos de plástico o que, en ocasiones, surgen por la utilización de determinados tipos de productos envueltos en plásticos que se deshacen con el agua, o incluso al lavar ropa compuesta por tejidos sintéticos. Estas partículas no solo contaminan mares y acuíferos, sino que suponen una amenaza directa a la salud cuando las ingerimos por contacto continuado con envases y recipientes de dicho material.

Fibra de bambú: Uno de los materiales alternativos al plástico. El bambú crece y se regenera con facilidad, necesita poca agua para su desarrollo, es resistente a plagas pro su propia naturaleza y, además, permite fabricar una celulosa de bambú que posteriormente se utiliza para la fabricación de envases o se trata para convertir en tejidos de fibra de bambú. En cualquier caso, es un material biodegradable, antibiótico natural, respetuoso con el medio ambiente y que ayuda a que compensemos nuestra huella de carbono.

Biodegradable: Es la propiedad de un material de ser “descompuesto” por organismos biológicos en un contexto natural estable. El resultante de esta descomposición se integra en la tierra sin alterar su estado, sin contaminarla. En nuestra lucha por cambiar nuestros hábitos de consumo, debemos tener en cuenta esto a la hora de escoger qué compramos: si una botella de plástico tarda 500 años en descomponerse en el mar (con los consecuentes microplásticos), ¿no sería mejor pensar qué queremos ANTES de comprar que llorar después por nuestro medioambiente?